Cero-Uno | Parte 1 | Capítulo 1: La obertura de la máquina

Cero-Uno

Parte 1: La obertura de la máquina

Capítulo 1: La obertura de la máquina

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01.La Oberturadela Maquina

 

            «Una maquina puede ver un atardecer, un arroyo cubierto de hojas otoñales o un nacimiento y recopilar terabytes de datos. Gama de colores, ubicación exacta de las nubes o las hojas, presión arterial del niño que grita  y patalea en su llegada al mundo. Pero nunca va a ser capaz de sentir algo al respecto. Nunca va a poder apreciar los eventos con las implicaciones que las emociones añaden al contexto. Al androide jamás le importará si esa combinación de formas es irrepetible, si el otoño viene más bonito que de costumbre, siquiera si el niño vive o deja de hacerlo ni bien nace. No esta en su naturaleza porque un androide no tiene naturaleza».

 

 

                                                                    C. Darlas (Analista en Inteligencia Artificial)

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

01.La Oberturadela Maquina

 

Los pies del modelo Tres punto siete tocaron el suelo de la terraza al tiempo que el sol comenzaba a emitir sus tonos más rojizos.

La dupla de técnicos que lo había llevado hasta allí, sobre un carrito, se limitó a activar ambos hemisferios del cerebro biodigital con unas llaves. Hecho esto se perdieron tras una puerta que conducía al Puesto de observación de pruebas.

El androide, entonces, caminó. Debía dar un par de vueltas a la terraza probando la nueva suela en sus pies. El modelo anterior había mostrado problemas de agarre y estabilidad en condiciones de cambios bruscos de suelo. Así y todo, los obstáculos a superar no eran más que charcos de agua, seguidos por sectores con arena suelta, otros con piedras redondeadas y un último con una mezcla de pasto, aceite, cáscara de plátano y goma espuma de alta densidad.

Los primeros pasos llegaron sin sobresaltos y así continuaría la prueba hasta el charco de agua, plantado justo en medio de la terraza.

La detención en seco del paso del androide no fue advertida desde el primer momento. Los técnicos disfrutaban un refrigerio hundidos en los sillones del puesto de observación mientras el Tres punto siete giraba hacia la izquierda en dirección al borde de la terraza. Estaban tan seguros del fallo de la máquina que, en realidad, conversaban animadamente esperando el instante del resbalón y caída, para luego ir a buscarle. Por eso, la unidad podría haberse arrojado al vacío sin que nadie lo notara. Pero en cambio se detuvo, en seco, al llegar a la baranda.

Los fotorreceptores se le cubrieron automáticamente con un protector ahumado y en ellos se reflejaba el sol en su diaria caída. La interfaz interna de reconocimiento de objetos celestes titilaba con una leyenda que citaba: «Estrella clase: G dos. Nombre: Sol. Distancia actual: ciento cuarenta y dos millones, setecientos mil kilómetros aproximados».

Las manos del androide, diseñadas para moverse con un poco más de elasticidad que las humanas, se agitaron un poco hacia los costados. La unidad Tres punto siete generaba un torrente de datos inesperados; una catarata aleatoria de intrincados algoritmos acerca de los colores, de las formas de las nubes.

—En el cuadro central estrella sol. Color anaranjado con tonos rojos causados por la acción de la atmósfera sobre la luz. Hidrometeoros de gotas de agua llamados nubes. De reducido tamaño y tipo Estrato suspendidas frente a la figura de la estrella Sol. Estas toman coloración relativa a la general. Cotejar si se trata de estrategia de camuflaje.

La voz suave del androide detallaba en voz alta la línea de razonamiento que le provocaba el paisaje. Luego se detuvo por un instante, y dedos le temblaron un par de veces.

—Innecesario el camuflaje. Las nubes no son seres vivos. La combinación de colores se debe a una consecuencia, no una voluntad. Los hidrometeoros presentes no son lo suficientemente densos como para que los rayos lumínicos de la estrella se vean impedidos de atravesarlos. Por ello es que lo hacen y en la misma composición tonal

que el resto del cielo.

El Tres punto siete movió su cabeza hacia abajo un par de centímetros para inmediatamente volverla a su posición inicial.

—Análisis abarcativo del suceso celeste con resultado identificatorio: atardecer. Final del día. Inicio de la noche. Símbolo principal de los ciclos de la vida en la cultura humana. «Siempre que arriba la noche, llega luego el instante en que esta termina para dar comienzo al día nuevamente». Este es un proceso envuelto en otro de mayor duración: la duración del planeta Tierra. Dado que se sucederá hasta que el planeta desaparezca por causa de otro evento natural que será inicio de la conformación de otro planeta en otro lugar.

Dentro del cubículo de control, los técnicos acababan de levantar la mirada; y les movilizaba esa inesperada inacción del androide. Ya salían por la puerta del cubículo arrastrando el carrito, murmurando palabras relacionadas a esa buena suerte que había sido que el sujeto de prueba no callera al vacío.

—Atardecer. Valorado por los humanos como un momento emotivo del día. Adición de significado a fenómeno natural. Buscando relación para significación aceptable en sistema digital de pensamiento… Espere por favor.

Los técnicos estaban ya tras el androide con sendas sonrisas dibujadas en sus jóvenes y barbados rostros.

—Perece que el Tres punto siete no puede con la prueba — decía el más alto —. Seguro que prefiere quedarse reflexionando y viendo el atardecer antes de resbalarse en la arena.

—No lo culpo —dijo el otro —. Además, me recuerda a esas tardes en que se me dá por preguntarme que es lo que estoy haciendo de mi vida –una mueca severa ganaba el rostro del más alto-. Si fuera de metal y plástico intentaría por todos los medios de encontrarle sentido a mi pobre existencia.

Las carcajadas del otro resonaron en las paredes y se perdieron en el cielo abierto. La unidad Tres punto siete ya tenía medio cuerpo dentro del edificio cuando giró la cabeza en dirección al sol.

—Significado reemplazado por cualidad abstracta: atardecer es equivalente a belleza.

 

Fernando Silva | 2009-2011 | TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS.

Licencia Safe Creative.

Código de registro en Safe Creative: 1003105723521

Fecha de aplicación de la licencia: 10-mar-2010 7:05 UTC


4 pensamientos en “Cero-Uno | Parte 1 | Capítulo 1: La obertura de la máquina

  1. ME ENCANTÓOOOOOOOOOOOOO!!!!!!!!!!!!!!!!! TE FELICITO Y DESEO MUCHO EXITO………………………………..ese”siempre q llega la noche…”es “tan así” q me llegó cerquita, me da la impresión de que 3.7 en cualquier momento”siente”,ese pararse de frente al sol da ternura,cariños

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